Una vez leÃ:”Tranquilo, no saben que eres un perro “
No era asà pero casi.
Pero no son los perros el problema.
Mascaras, disfraces y pantomima.
Anonimato no más perverso que la cobardÃa que ocultan.
¿Y quién me perdona la timidez?
La amenaza es invisible pero se deja sentir.
Si me miro y no se si voy o vengo, si me hundo o simplemente me arrastra la corriente,
si me difumino con el fondo y ni yo mismo me veo,
¿por qué limitarme a ser un perro ?
