Archive for March, 2007
Túnez, día 3 de la nueva era: Cambios

Lo que pueden cambiar las cosas en un mes. Me encuentro en Gafsa, en el hotel de siempre. Incluso creo que estoy en la misma habitación.

 

Me encuentro con viejos conocidos, compañeros de trabajo, el barman cabrón (esa es otra historia), el dueño del restaurante. “Mauma, mauma” me grita al entrar, “Mauma” le respondo. El personal del hotel es nuevo pero los camareros y el metre no. Me saludan y me dan la bienvenida. Todo parece en su sitio.

Sin embargo hay algo que fuera de lugar, me siento extraño. He pasado todo el día pensando en ello. No era capaz de decidir que era.

¿La comida? No, es la misma de siempre. El tiempo sigue igual, aquí el verano se retrasa. Influencia de la ola de frío de la semana pasada.

La respuesta la he hallado en la recepción del hotel después de comer. Estaba llena de gente. Una excursión del incerso francés, un viaje de instituto, españoles y un grupo de universitarios, también españoles. El hotel tiene vida. Tenía que haberlo intuido anoche. No había gente joven pero estaba más lleno de lo normal.

 

Lo peor de todo. He sentido que invadían mi intimidad, mi guarida, mi reposo del guerrero. Creo que me estoy convirtiendo en alguien algo cascarrabias. No me inoportunan los cambios, me adapto bien a  ellos pero es que esto se ha llenado de niñatos. Y encima están de paso lo que implicará que cada día vendrán y se irán grupos enteros de personas.

¿Cómo os sentirías si cada día pasara por vuestra casa gente desconocida, la mayor parte de ella sin saludar siquiera?

Vale, el hotel no es mío. Pero me jode no poder tomarme el café en mi sitio preferido. Vale, me lo puedo tomar en otro sitio, de hecho así ha sido. Pero mi sitio preferido lo era porque era el mejor sitio de la cafetería.

 

Aunque lo que realmente me revienta es que al estar de paso no me va a dar tiempo de hacer amistades. Ver caras conocidas ayuda cuando estás lejos de casa. Además entre todos estos estudiantes debe haber al menos tres que sepan jugar al mus.

Túnez, día 1: Nueva era

Túnez, día uno de la nueva era.

 

No he podido encontrar la hora perdida.

¡Qué extraño!

Me parece que va a ser un caso largo y complicado.

Contador a cero

 

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Devolvedme mi hora

La necesito

Mañana otra vez de viaje

Cuando toca, toca.

y el equipaje sin hacer.

Devolvedme mi hora.

Mi Túnez querido

Calienta el asiento,

deshaz la maleta,

relájate,

y saldrá tu número.

Nunca bajes la guardia

¿Dónde está mi hora?

La dejé al lado de los calcetines…

 

Poniendo un huevo

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Muchos conocereis la leyenda del Fenix. Según parece cada quinientos años el Fenix ponía un huevo y lo empollaba durante tres dias al cabo de los cuales ardía por completo. Después de la inmolación, voluntaria o no, delhuevonacía el mismo fenix que había muerto.

Yo llevo más de tres días y no he puesto ningún huevo, aún…pero aquí estoy de nuevo. No se si soy el mismo de antes pero me parezco un poco.

Han sido unos días extraños. Cada día se me ocurrían varios temas de los que hablar pero se quedaban en eso, simples ideas.

No soy un escritor profesional y por tanto carezco de la disciplina necesaria para enfrentarme con valor a la pagina en blanco.

Han ocurrido muchas cosas estos días. Quizás la más importante es que he regresado a España, Llevo aquí tres semana y medía, pero oficialmente no puedo calentar mucho la silla de mi trabajo ya que voy a regresar casi de inmediato.

Pero aún sigo aquí.

Llevo sin escribir desde un par de semana antes de regresar a casa, así que no voy a achacar mi falta de inspiración al hecho de no estar viviendo “aventuras” en tierras exóticas.

Más bien no me apetecía. Como no me apetecía hacer casi nada. A veces es muy fácil entrar en un rutina gris y aburrida. Eso te permite no tener que pensar en que ocupar tu tiempo.

Como desventaja aparece una punzada en el costado izquierdo, ¿o era el derecho? en fin no me acuerdo pero se siente muy cerca del espiritu, oprimiendolo y dejandote a veces sin respiración.

En este tipo de ocasiones solía esperar a ver si ocurría algo. Si viene una ola la cojo y sino a mirar el horizonte.

Esta vez no ha sido así. Esta vez yo mismo me sacudido un par de bofetadas para espabilarme.

 

Y aquí me teneis, empollando un huevo a punto de salir ardiendo.

Mañana será  otro día y emprenderemos de nuevo el vuelo.