
Muchos conocereis la leyenda del Fenix. Según parece cada quinientos años el Fenix ponÃa un huevo y lo empollaba durante tres dias al cabo de los cuales ardÃa por completo. Después de la inmolación, voluntaria o no, delhuevonacÃa el mismo fenix que habÃa muerto.
Yo llevo más de tres dÃas y no he puesto ningún huevo, aún…pero aquà estoy de nuevo. No se si soy el mismo de antes pero me parezco un poco.
Han sido unos dÃas extraños. Cada dÃa se me ocurrÃan varios temas de los que hablar pero se quedaban en eso, simples ideas.
No soy un escritor profesional y por tanto carezco de la disciplina necesaria para enfrentarme con valor a la pagina en blanco.
Han ocurrido muchas cosas estos dÃas. Quizás la más importante es que he regresado a España, Llevo aquà tres semana y medÃa, pero oficialmente no puedo calentar mucho la silla de mi trabajo ya que voy a regresar casi de inmediato.
Pero aún sigo aquÃ.
Llevo sin escribir desde un par de semana antes de regresar a casa, asà que no voy a achacar mi falta de inspiración al hecho de no estar viviendo “aventuras” en tierras exóticas.
Más bien no me apetecÃa. Como no me apetecÃa hacer casi nada. A veces es muy fácil entrar en un rutina gris y aburrida. Eso te permite no tener que pensar en que ocupar tu tiempo.
Como desventaja aparece una punzada en el costado izquierdo, ¿o era el derecho? en fin no me acuerdo pero se siente muy cerca del espiritu, oprimiendolo y dejandote a veces sin respiración.
En este tipo de ocasiones solÃa esperar a ver si ocurrÃa algo. Si viene una ola la cojo y sino a mirar el horizonte.
Esta vez no ha sido asÃ. Esta vez yo mismo me sacudido un par de bofetadas para espabilarme.
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Y aquà me teneis, empollando un huevo a punto de salir ardiendo.
Mañana será otro dÃa y emprenderemos de nuevo el vuelo.