A veces no es fácil ponerle un titulo a lo que escribes y claro, si cuando lo encuentras al final escribes sobre otra cosa por culpa de mi incontiencia verbal, pierdes un titulo y tus lectores (gracias) se lÃan.
Dos dinares es lo que cuesta en esta vida pasar un buen rato. Mejor si, como en este caso, no son dinares que pagas sino dinares que recibes.
Hace tiempo que creà descubrir quienes habÃan tenido una infancia divertida. Son las mismas personas que en cuanto se encuentran con un tiempo muerto son capaces de organizar un sencillo juego y disfrutar de la pausa sin mayores pretensiones.
Hoy cuando hemos llegado al lugar de trabajo después de comer hemos descubierto que la puerta estaba cerrada. El responsable estaba aún almorzando y tenÃamos que esperarlo. No pasó ni un minuto cuando mis compañeros de fatigas montaron un pequeño divertimento para amenizar la espera en la acera del patio. Reglas sencillas lanzar una moneda de 100 milésimas de dinar (unas 10 pesetas o 6 céntimos) desde 2 metros en dirección a una raya que habÃa entre dos losas de hormigón. El que más se acercase se llevaba todas las monedas.
Asà hemos pasado un buen rato, lanzando monedas, maldiciendo las malas rachas y alabando a dios por las buenas tiradas. Riéndonos los unos de los otros cuando alguien sacaba una moneda de un dinar y pedÃa cambio. Hasta el guarda de la puerta se ha apuntado.
Al final dos dinares de ganancia, campeón absoluto y el compromiso de invitar a café mañana después de comer.