Hay ocasiones en el que el tiempo se para, a nuestro pesar o a nuestro agradecer.
La pregunta que siempre me hago en estos casos es:
¿A que distancia de mi cuerpo sigue corriendo el tiempo? ¿A unos milÃmetros? ¿Kilómetros? ¿CentÃmetros quizás?
A veces la prisión del tiempo está delimitada por cuatro paredes blancas,
en otras el tiempo se detiene hasta más allá de las dunas que besan el horizonte.
La mayorÃa de las veces el tiempo solo se para en nuestro corazón…
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….y que dificil es sincronizarse de nuevo con el mundo.