JOB de Joseph Roth

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Gracias a una reseña sobre este libro de Joseph Roth publicada a finales de Junio en El País pude descubrir este autor y su obra. Lo que verdaderamente me llamó la atención fue la biografía de este judío nacido a finales del siglo xxix XIX en una provincia del que fue Imperio Austrohúngaro. En dicha reseña mencionaba los problemas de alcoholismo que acabaron con su vida (París, 1939) y la influencia que tuvo esta adicción en su forma de escribir.

Un estilo que he podido descubrir en Job. Con un estilo directo y apresurado este libro narra la vida Mendel Singer, un judío convencido que Dios le ha castigado con la pobreza. Una vida en la pobreza sumada a otras múltiples desgracias familiares cuya razón Mendel no llega a comprender. Desgracias que por otro lado no acaban cuando llega al soñado paraíso de Estados Unidos, ni siquiera a pesar del respiro que en un principio le otorga su dios vengativo. Allí el remordimiento le persigue tanto o más que las desgracias. Muy alto ha sido el precio a pagar por abandonar la Rusia natal. De está manera Joseph Roth teje la historia de un moderno Job. Inspirado en el relato bíblico el autor nos muestra un personaje castigado por Dios y ese castigo es incomprensible para él.

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Joseph Roth utiliza un estilo sencillo y directo. Elegante, cuida del detalle si prodigarse en excesos para no romper el ritmo en casi ningún momento. Es irónico en dosis pequeñas que reparte con sumo cuidado en los momentos justos.

Citando directamente la reseña de El País, Joseph Roth tiene una extraordinaria capacidad para convocar un ambiente o una situación con cuatro trazos. Pero prefiero ejemplificarlo con un fragmento diferente: “Las preocupaciones abandonaron por primera vez a Mendel Singer. Se había acostumbrado a ellas, como a hermanos a los que uno aborrece. Estaba a punto de cumplir los cincuenta y ocho. Las conocía desde hacía cincuenta y ocho. Las preocupaciones le abandonaban. La muerte se le acercaba. su barba era blanca. su vista, débil. La espalda se le encorvaba y las manos le temblaban. Tenía el sueño ligero, y la noche se hacía larga. Llevaba la satisfacción como si fuera un traje prestado. Su hijo se mudaba al barrio de los ricos. Mendel se quedo en su calleja, en su casa, con las lamparas de petroleo azules, en la vecindad de los pobres, de los gatos y los ratones. Era devoto de Dios y un hombre corriente, un judío como cualquier otro. Pocos le prestaban atención

Además tiene una gran habilidad para encadenar frases cortas, dando la sensación de que escribe deprisa, como dicen algunos críticos parece que quiere acabar cuanto antes su obra antes de que el alcohol acabe con él. Como un caricaturista una o dos frases le bastan para revelar —o desvelar, en los dos sentidos de la palabra— a un personaje y no sólo su carácter, sino su entera biografía. Esta prisa se deja notar incluso en el desenlace de la historia, un tanto débil y previsible. Quizás al autor no le gustaba el final del relato original pero decidió ser fiel a los hechos narrados en la biblia.

No queriendo indagar más en el relato en si, os aconsejo este libro de unas doscientas paginas como una excelente forma de introducirse en la obra de este autor.

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August 11th, 2007 3:10 pm

¿Nacido en el siglo 29? :O :O xDDDD Y los números romanos van con mayúsculas :)

Job
August 11th, 2007 4:46 pm

Corregido. Respecto a ponerlo en mayúsculas pensaba que daba igual y quería ser un poco excéntrico. Pero tras tu comentario he consultado mi manual de estilo y decidido dejar las excentricidades para otro momento.

March 8th, 2010 11:36 am

Buen comienzo

June 10th, 2010 7:58 am
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