La espera

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El pequeño gorrión abandonó la copa del árbol que habitaba. Realizó un par de picados y vuelos rasantes para desentumecer los músculos más que para lucirse y con un rápido aletear se posó en la cabeza de su amigo el cisne. Le despertó de la siesta con un par de agudos piidos. Me quedé mirándolos y escuché atento su conversación.

-Ahí lo tienes-pía muy serio, queriendo darle importancia a su historia-, sentado en un banco, como siempre, dejando pasar las horas. Mañana, tarde y noche sentado en el mismo banco del parque Tan solo a veces rompe su rutina, se levanta y compra un paquete de palomitas de maíz que comparte con las palomas y los patos del estanque.

Un día debes posarte junto a él. A veces dice cosas interesantes, solo a veces. La mayoría son estupideces. Un día me dijo que los días de sol los patos ladran y que los de lluvia recogen hongos alucinógenos. También esta el día que me pregunto si sabía dónde iban los pájaros que volaban boca abajo. Estuvo una hora y media intentando sonsacarme la respuesta. Así que calcula, habla poco y cuando habla…
Pero en ciertas ocasiones merece la pena escucharlo.

Dice que no tiene prisa, que el paso del tiempo no le asusta.
-Hace tiempo- dice-, hace poco tiempo, me enrolé en el Barco de la Paciencia. En él estoy recorriendo el mar de la vida.
-Hace tiempo- dice-, hace poco tiempo que los demás me abandonaron. Cobardes.
¿Quieres venir conmigo?- pregunta a continuación -. No, pues peor para ti, tu te lo pierdes.
Entonces te mira con una compasión impaciente que hace que te levantes el vuelo y le dejes solo, con las palomas, con los patos.

Es un tipo extraño. Nunca se le ha visto alejarse más allá del quiosco, cuando va a comprar las palomitas. -Palomitas para las palomas- dice con una sonrisa irónica. Y la muchacha que atiende el kiosco del parque se ríe. Quizás por eso él repite el chiste cada vez que va.

Es un tipo extraño, no come, no bebe, no duerme. Sentado, mirando el horizonte. Bueno, el horizonte no porque está ciudad no tiene horizonte. Tu no lo has visto en invierno porque emigras al sur pero lleva aquí casi un año. Por las plumas de mi abuelo, si ni siquiera lo he visto ir al baño.

-Eso será porque no come ni bebe-replico el cisne, hablando por primera vez en toda la tarde.
-Será, pero de qué se alimenta, ¿del aire?-continuó el gorrión-.Porque las palomitas ni las prueba.
Cierto día una señora mayor, le confundió con un indigente y le ofreció algo de comida. La miro y sonriendo le contó que en el Barco de la Paciencia no hace falta comer. Que el tiempo no transcurre con normalidad. -Por eso no me asusta el paso del tiempo- le dijo.

La última vez que hablé con él le pregunte que porqué se había enrolado en ese barco. Me contó que estaba esperando a alguien y que ese era el mejor sitio para hacerlo.
-¿Y a quién esperas?-, inquirí curioso.
-A mi-, contestó

-¿Eso te dijo?-preguntó el cisne muy extrañado
-Ya te dije que era un tipo raro-concluyó el pequeño gorrión.

August 14th, 2007 2:28 pm

Es precioso Job. Me encantó. He imaginado lo que probablemente no sea, pero veo en ese hombre, en ese extraño hombre, la muerte. Pero es una muerte dulce, la que todos deseamos. Precioso, Job.

Job
August 14th, 2007 3:23 pm

Gracias Esther por tu comentario. Realmente lo HAS LEIDO. En un principio pensé que ese hombre esperaba la muerte, después pensé que era la muerte esperándose a si misma….

….al final decidí dejarlo así, sin responderme esa pregunta.

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