Archive for August, 2007
JOB de Joseph Roth

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Gracias a una reseña sobre este libro de Joseph Roth publicada a finales de Junio en El País pude descubrir este autor y su obra. Lo que verdaderamente me llamó la atención fue la biografía de este judío nacido a finales del siglo xxix XIX en una provincia del que fue Imperio Austrohúngaro. En dicha reseña mencionaba los problemas de alcoholismo que acabaron con su vida (París, 1939) y la influencia que tuvo esta adicción en su forma de escribir.

Un estilo que he podido descubrir en Job. Con un estilo directo y apresurado este libro narra la vida Mendel Singer, un judío convencido que Dios le ha castigado con la pobreza. Una vida en la pobreza sumada a otras múltiples desgracias familiares cuya razón Mendel no llega a comprender. Desgracias que por otro lado no acaban cuando llega al soñado paraíso de Estados Unidos, ni siquiera a pesar del respiro que en un principio le otorga su dios vengativo. Allí el remordimiento le persigue tanto o más que las desgracias. Muy alto ha sido el precio a pagar por abandonar la Rusia natal. De está manera Joseph Roth teje la historia de un moderno Job. Inspirado en el relato bíblico el autor nos muestra un personaje castigado por Dios y ese castigo es incomprensible para él.

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Joseph Roth utiliza un estilo sencillo y directo. Elegante, cuida del detalle si prodigarse en excesos para no romper el ritmo en casi ningún momento. Es irónico en dosis pequeñas que reparte con sumo cuidado en los momentos justos.

Citando directamente la reseña de El País, Joseph Roth tiene una extraordinaria capacidad para convocar un ambiente o una situación con cuatro trazos. Pero prefiero ejemplificarlo con un fragmento diferente: “Las preocupaciones abandonaron por primera vez a Mendel Singer. Se había acostumbrado a ellas, como a hermanos a los que uno aborrece. Estaba a punto de cumplir los cincuenta y ocho. Las conocía desde hacía cincuenta y ocho. Las preocupaciones le abandonaban. La muerte se le acercaba. su barba era blanca. su vista, débil. La espalda se le encorvaba y las manos le temblaban. Tenía el sueño ligero, y la noche se hacía larga. Llevaba la satisfacción como si fuera un traje prestado. Su hijo se mudaba al barrio de los ricos. Mendel se quedo en su calleja, en su casa, con las lamparas de petroleo azules, en la vecindad de los pobres, de los gatos y los ratones. Era devoto de Dios y un hombre corriente, un judío como cualquier otro. Pocos le prestaban atención

Además tiene una gran habilidad para encadenar frases cortas, dando la sensación de que escribe deprisa, como dicen algunos críticos parece que quiere acabar cuanto antes su obra antes de que el alcohol acabe con él. Como un caricaturista una o dos frases le bastan para revelar —o desvelar, en los dos sentidos de la palabra— a un personaje y no sólo su carácter, sino su entera biografía. Esta prisa se deja notar incluso en el desenlace de la historia, un tanto débil y previsible. Quizás al autor no le gustaba el final del relato original pero decidió ser fiel a los hechos narrados en la biblia.

No queriendo indagar más en el relato en si, os aconsejo este libro de unas doscientas paginas como una excelente forma de introducirse en la obra de este autor.

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Diario de una erotomaníaca.-Desesos

Me has asustado.
Esta noche no voy a poder dormir. No me importa que se rompa la noche…
…pero ¿y si los cachitos se me caen encima?

Titus Magnificus « Parque temático

Y tu y tu amor os vais a Japón. Ya que pegasteis el salto asiatico podríais haber acertado cayendo a un lugar más acorde con una luna de miel.

Por cierto, los carteles que he visto ¿son para que la gente tome ejemplo y practique en el parque?

Zooglea » ¡vaya par de patas para un banco!

A mi Elton Jones me importa muy poco. Lo que me preocupa que el presidente de una república suelte eso de: “Hay más libertad de la necesaria hoy en día en Bielorrusia y no menos que en otros países… ” ¿Qué significa eso de más libertad de la necesaria? ¿Cómo se mide la libertad? “Póngame cuarto y mitad de libertad. Un kilo no que engorda”…..

.:: 4Colors * blog sin criterio ::.-Lección Uno

No desesperes, las corrientes del Atlántico son caprichosas. Quizás te lo encuentres en Lanzarote.

Respecto a tus habilidades es cuestión de ensayarlas primero en tierra firme y después tirarte al agua.

Diario de una erotomaníaca - Puta

Yo siempre he pensado inspiración en femenino y artista en masculino.

Quizás este sea un homenaje, no a la inspiración sino a las miles de artistas y bohemias que han sido condenadas al olvido.

Quizás estas mujeres pensaban, sentían a la inspiración en masculino.

¿Qué tal una poesía en honor a él, “el inspiración”?

Una bonita historia

…aunque no vaya a ser una entrada muy original. Ya que puede haber cientos de blog que han tenido la mismo idea que yo. Aunque en mi descargo eso lo descubrí después de escribir el primer borrador

Como ya habréis deducido aquellos que hayan mirado la barra lateral de este blog en estos momentos estoy leyendo Brooklyn Follies de Paul Auster. En este libro se narra una pequeña historia bastante hermosa si uno se detiene a pensarlo. El protagonista es Kafka y en ella se narra como uno de los mejores autor del siglo XX consuela a una niña que llora en el parque por la perdida de su muñeca.

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La historia está narrada de tal manera que puede ser cierta pero era demasiado bella para serlo realmente. Me pareció una buena idea investigar sobre el asunto, pensando iluso de mi que tendría que pasar algunos minutos navegando por internet. Nada mas lejos de la realidad, en un par de segundos descubrí que la historia era cierta. O así la consideran todos. Parece ser que hay referencias (no las he leído) tanto en una biografía de Kafka escrita por Ronald Hayman como en una biografía de la ultima mujer que amó Kafka, Dora Diamant, con la cual estuvo viviendo en Berlín en las fechas que se produjo el encuentro entre Kafka y la niña.

A continuación transcribo la historia como la cuenta Paul Auster en su libro:

Vale. Cuéntame ya esa historia.

- De acuerdo. Esa historia. La historia de la muñeca… Estamos en el último año de la vida de Kafka, que se ha enamorado de Dora Diamant, una chica polaca de diecinueve o veinte años de familia hasídica que se ha fugado de casa y ahora vive en Berlín. Tiene la mitad de años que él, pero es quien le infunde valor para salir de Praga, algo que Kafka desea hacer desde hace mucho, y se convierte en la primera y única mujer con quien Kafka vivirá jamás. Llega a Berlín en el otoño de 1923 y muere la primavera siguiente, pero esos últimos meses son probablemente los más felices de su vida. A pesar de su deteriorada salud. A pesar de las condiciones sociales de Berlín: escasez de alimentos, disturbios políticos, la peor inflación de la historia de Alemania. Pese a ser plenamente consciente de que tiene los días contados.

Todas las tardes, Kafka sale a dar un paseo por el parque. La mayoría de las veces, Dora lo acompaña. Un día, se encuentra con una niña pequeña que está llorando a lágrima viva. Kafka le pregunta qué le ocurre, y ella contesta que ha perdido su muñeca. Él se pone inmediatamente a inventar un cuento para explicarle lo que ha pasado. “Tu muñeca ha salido de viaje”, le dice. “¿Y tú cómo lo sabes?”, le pregunta la niña. “Porque me ha escrito una carta”, responde Kafka. La niña parece recelosa. “¿Tienes ahí la carta?”, pregunta ella. “No, lo siento”, dice él, “me la he dejado en casa sin darme cuenta, pero mañana te la traigo.” Es tan persuasivo, que la niña ya no sabe qué pensar. ¿Es posible que ese hombre misterioso esté diciendo la verdad?

Kafka vuelve inmediatamente a casa para escribir la carta. Se sienta frente al escritorio y Dora, que ve como se concentra en la tarea, observa la misma gravedad y tensión que cuando compone su propia obra. No es cuestión de defraudar a la niña. La situación requiere un verdadero trabajo literario, y está resuelto a hacerlo como es debido. Si se le ocurre una mentira bonita y convincente, podrá sustituir la muñeca perdida por una realidad diferente; falsa, quizá, pero verdadera en cierto modo y verosímil según las leyes de la ficción.

Al día siguiente, Kafka vuelve apresuradamente al parque con la carta. La niña lo está esperando, y como todavía no sabe leer, él se la lee en voz alta. La muñeca lo lamenta mucho, pero está harta de vivir con la misma gente todo el tiempo. Necesita salir y ver mundo, hacer nuevos amigos. No es que no quiera a la niña, pero le hace falta un cambio de aires y por tanto deben separarse durante una temporada. La muñeca promete entonces a la niña que le escribirá todos los días y la mantendrá al corriente de todas sus actividades.

Ahí es donde la historia empieza a llegarme al alma. Ya es increíble que Kafka se tomara la molestia de escribir aquella primera carta, pero ahora se compromete a escribir otra cada día, única y exclusivamente para consolar a la niña, que resulta ser una completa desconocida para él, una criatura que se encuentra casualmente una tarde en el parque. ¿Qué clase de persona hace una cosa así? Y cumple su compromiso durante tres semanas, Nathan. Tres semanas. Uno de los escritores más geniales que han existido jamás sacrificando su tiempo (su precioso tiempo que va menguando cada vez más) para redactar cartas imaginarias de una muñeca perdida. Dora dice que escribía cada frase prestando una tremenda atención al detalle, que la prosa era amena, precisa y absorbente. En otras palabras, era su estilo característico, y a lo largo de tres semanas Kafka fue diariamente al parque a leer otra carta a la niña. La muñeca crece, va al colegio, conoce otra gente. Sigue dando a la niña garantías de su afecto, pero apunta a determinadas complicaciones que han surgido en su vida y hacen imposible su vuelta a casa. Poco a poco, Kafka va preparando a la niña para el momento en que la muñeca desaparezca de su vida por siempre jamás. Procura encontrar un final satisfactorio, pues teme que, si no lo consigue, el hechizo se rompa. Tras explorar diversas posibilidades, finalmente se decide a casar a la muñeca. Describe al joven del que se enamora, la fiesta de pedida, la boda en el campo, incluso la casa donde la muñeca vive ahora con su marido. Y entonces, en la última línea, la muñeca se despide de su antigua y querida amiga.

Para entonces, claro está, la niña ya no echa de menos a la muñeca. Kafka le ha dado otra cosa a cambio, y cuando concluyen estas tres semanas, las cartas la han aliviado de su desgracia. La niña tiene la historia, para habitar un mundo imaginario, las penas de este mundo desaparecen. Mientras la historia sigue su curso, la realidad deja de existir.

Para finalizar hacer referencia a un libro de Jordi Sierra i Fabra basado en esta historia llamado Kafka y la muñeca viajera

Galápaga Concepción « Titus Magnificus

Tu tranquilo. Empieza a preocuparte si cuando las tortuguitas se hagan adultas y de repente les de por hacer milagros. Ya sabes curar palomas enfermas, sacar demonios de tu perrita, veis como las botellas de vino se multiplican como si hicieran mitosis.

¿Quién dijo que la tercera venida del mesias no podía ser animal?

Technocrati

Pues como estaba aburrido he estado jugando con internet y me he registrado en Technocrati . Un servicio web que permite saber que paginas o blogs han hecho referencia a este blog. Iluso de mi creo que alguien lo hará algún día. Además puedes ver los artículos más enlazados de internet.

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