Cuando todo va bien es fácil emocionarse con los pequeños detalles;
es más si las cosas no van bien del todo son los pequeños detalles los que te alegran la vida.
Esta es, creo, una idea recurrente en este blog.
Y ¿qué hay más sencillo y hermoso que sonreir porque tu exprimidor de zumo tiene chorrito?
No hace falta volcarlo para servir el jugo, se baja una pestañita y observas felizmente como un chorrito cae del exprimidor al vaso.
Pués si, hay algo más hermoso, verla a ELLA emocionarse por tal inusual acontecimiento.
