Ya el primer dÃa de nuestro viaje a Japón descubrimos lo amables que eran todos en este paÃs. En la estación de tren del aeropuerto nos encontramos un japones que sabÃa hablar español. Resulta que vive en San Sebastian donde tiene un restaurante japones. Nos confirmo que estábamos esperando el tren correcto y nos echo una mano con las cabinas telefónicas.
Aquà se abre un paréntesis en nuestro relato. Pasamos 4 dÃas en Kyoto, viendo templos, geishas y disfrutando de la belleza de los cerezos en flor.
De Kyoto partimos hacia la segunda etapa del viaje Tokyo. Una inmensa metropili de 34 millones de habitantes. Llegamos justo a la hora del almuerzo. Después de zamparnos unos cuanto yakitoris bajo las vÃas del tren empezamos con un paseo por Ginza, el centro de negocios de Tokyo y uno de los barrios mas concurridos.
En uno de los semáforos de Ginza 4 Chome, el cruce emblemático de esta parte de la ciudad, escuchamos detrás nuestra en un más que correcto castellano-Hola, ¿me recordais?- Al girarnos descubrimos que el mismo japones que 5 dÃas antes nos habÃamos encotrado en Osaka estaba plantado frente a nosotros
¿Qué probabilidades de encontrarnos en un ciudad de 34 millones de habitantes al único japones que conocÃamos en todo japón ?
Yo aún no me lo explico.

