Hoy ha fallecido Juan Ramón Sánchez Guinot, Chema el panadero de Barrio Sésamo.
El otro dÃa hablando con un amigo intentamos definir que es lo que diferencia a nuestra generación de la que nos sigue. Yo emità una teorÃa algo acida. Según esta teorÃa si tus padres te daban un bofetón si contabas que te habÃan castigado en el cole entonces eras de nuestra generación, si el bofetón de tus padres se los llevaba el profesor entonces eras de la generación anterior.
Hoy leyendo sobre la muerte de Juan Ramón Sánchez Guinot he renegado de esa teorÃa. Mi generación es la que merendó delante del televisor viendo Barrio Sésamo. El Barrio Sesamo de Espinete, don Pimpom, Julián el del kiosko, Ana y sobre todo Chema, el panadero. Porque hubo otro Barrio Sesamo, el de la Gallina caponata…pero esa es otra historia.
Para muchos de nosotros Chema era el personaje más especial. Era el humano que junto con Ana y Julian vivÃan en un mundo fantástico donde un erizo gigante de color rosa vivÃa la aventura más maravillosa, la de la vida cotidiana. Chema era como el hermano mayor enrollado que nunca tuve.
Juan Ramón Sanchez Guinot tiene una historia personal muy peculiar, inmerso en el mundo del arte del que nunca renegó.
No voy a deciros que yo siempre recordaré a Juan Ramón como Chema el panadero porque no es verdad. Yo lo recuerdo porque es protagonista del momento en el que me dà cuenta que habÃa dejado mi infancia atrás. Un dÃa hace ya muchos años viendo la tele, descubrà a Chema, pero no estaba en Barrio Sésamo, ya no lo emitÃan. Estaba en una ciudad frÃa y desconocida. TenÃa la mirada perdida, parecÃa cansado. Se me partió el corazón cuando lo vi inyectándose heroÃna antes de practicar sexo con su compañera de reparto. No puede seguir viendo aquello y apagué la televisión con lágrimas en los ojos. Nunca he vuelto a ver esa escena, de echo no se de que pelÃcula se trata.
Solo se que desde aquel dÃa el mundo me pareció que jugar a viajar por mundos de fantasÃa era una forma de homenajear a Chema, la única manera que conocÃa de devolverlo a donde pertenecÃa, al corazón de todos los niños que disfrutamos con Barrio Sesamo

