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De la Mano

Este post es un poco largo. Si no tenéis ganas de leerlo al menos id al final y ved el vídeo Puede que después si queráis leerlo.

 

I

Zhai Xiaowei nunca había danzado pero su alma bailaba con la vida al ritmo que marcaba su corazón.

Nunca lo tuvo fácil pero siempre intentaba afrontar los problemas con una sonrisa y con la inocencia con la que tuvo que afrontar un terrible accidente a los cuatro años de edad. Aún hoy nadie se explica que paso exactamente, pero un tractor no es el mejor sitio para un niño de tan corta edad. Al intentar subir Zhai se cayó rompiéndose la pierna. A pesar de todos sus conocimientos el medico no pudo hacer nada para recuperarla. En un vano intento de mentalizar y animar a su hijo,el padre de Zhai le preguntó – El médico tendrá que amputarte la pierna, ¿tienes miedo?-. Zhai no podía comprender la dramática situación así que contestó que no. Su padre le dijo entonces -Tendrás que enfrentarte a muchos retos y dificultades en tu vida, ¿no tienes miedo?-. El niño contesto -¿Qué son los retos? ¿Tienen buen sabor?- Su padre riendo entre lagrimas dijo -Si, saben igual que tus caramelos favoritos, pero tendrás que tomarlos uno a uno para no atragantarte-, entonces salió corriendo de la habitación llorando de emoción.
Optimista por naturaleza y con una gran fuerza de voluntad Zhai Xiaowei fue devorando uno por uno todos los caramelos que la vida le ofrecía. Enamorado de los deportes, a pesar de su discapacidad, practicó salto de altura, salto de longitud, buceo hasta que al final se decidió por el ciclismo. Su entrenador creía que sería capaz de conseguir dos o tres medallas en los juegos paralímpicos nacionales.

II 

Se llama Li Ma y era una hermosa promesa de la danza profesional cuando perdió su brazo derecho en un accidente de coche. Era el año 1996 y solo tenía 19 años. Su novio huyo de su lado. Ella intentó suicidarse aunque sus padres lograron salvarla. El amor de sus padres le dio la fuerza para vivir. Poco a poco aprendió como vivir su vida, independiente. Aprendió a dibujar los caracteres de su lengua de forma muy bella. Aprendió a hacer muchas cosas cotidianas, a peinarse, aprendió también a cocinar, a lavar la ropa…En unos meses recuperada la ilusión abrió una pequeña librería.

Cinco años más tarde, en 2001, recibió una invitación para participar en la 5º Competición Especial Nacional de Arte para discapacitados. Ganó la medalla de oro. Este éxito le dio la suficiente esperanza para regresar a su amado escenario.

La vida iba a sorprender aún más a Li Ma. En 2002 un joven de veinte años llamado Tao Li se enamoró locamente de ella. Ella estaba convencida que Tao Li acabaría haciéndole sufrir como lo hizo su primer novio. Desapareció en la tumultuosa ciudad de Beijing huyendo de su compañía. Pero Tao seguro de su amor la buscó removiendo cielo y tierra a pesar de la fuerte objeción de sus padres y del posible ridículo al que se podía verse abocado.

Un día la encontró bailando en un bar. No se han vuelto a separar desde entonces.

En 2004 Tao se convirtió en el representante de Li Ma y empezó a concebir la idea de impulsar su carrera con una solo pero espectacular actuación.

Una noche que estaba nevando se encontraban recogidos en un paso subterráneo a la espera de un claro en la tormenta. Había sido un día duro. Habían estado trabajando como extras en una película y deseaban coger el autobús que les llevase a casa. De repente Li Ma sintió la imperiosa necesidad de bailar en la nieve con él. Ella ya había utilizado la danza para contarle su historia antes de aquella noche. Pero esta vez al verla moverse de aquella manera bajo los copos de nieve Tao descubrió que aquello tenía que convertirse en su única actuación, la que la lanzaría al estrellato.

III

 

En septiembre de 2005 a Li Ma le presentaron a un joven deportista que se estaba entrenando para participar como ciclista en los juegos paralímpicos nacionales.

 

Nunca había danzado.

 

Zhai Xiaowei escuchó la proposición de Li Ma pero no fue capaz de comprender como podría bailar; así que Li Ma le invitó a que asistiera a una representación de su montaje “Hand in Hand” que estaba preparando con otro acompañante. Emocionado, durante la actuación sintió una extraña conexión con los bailarines y descubrió como su alma ansiaba saltar al escenario.

 

Li y Tao lo acogieron como si fuese su hermano pequeño. Estuvieron viviendo bajo el mismo techo durante más de un año, entrenando y practicando duramente. Tuvieron que superar grandes retos e infinidad de dificultades. El no tenía ninguna experiencia previa y ella era muy perfeccionista.

 

Para lograr esta magnifica actuación tuvieron que sacar toda su determinación e ilusión en superarse a si mismo. Movimientos repetidos hasta mil veces, sesiones de trabajo que empezaban a las ocho de la mañana para descubrir a las ocho de la noche que solo habían ensayado un movimiento.

 

En el fondo lo que hicieron fue muy “sencillo”. Entrenaron todos los días de ocho de la mañana hasta las once de las noche hasta que se quedaron sin dinero a principios de 2007.

 

El resto ya es historia. En Abril fueron uno de los finalistas entre 7000 competidores en la 4ª Competición Nacional de Danza de la Televisión Central China. Era la primera vez que una pareja de discapacitados participaba en el concurso.

 

Ganaron la medalla de plata con una puntuación de 99,17 sin mencionar que obtuvieron la mayor cantidad de votos de la audiencia.

 

 

Tuna

 

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En el jardín se está ahora más fresco. Tuna ha pasado el día tumbada en el césped. Arrastrándose con la sombra de los olivos como quién persigue el aire. La tarde cae cayendo con ella un manto de frescor que todos agradecen. Ya ha pasado esa hora en la que hasta las chicharras callan por miedo a se descubiertas por el calor. Tuna ha abandonado su puesto par ir a beber un poco. Lentamente empieza a desperezarse de ese sueño de rayos de sol enredados en su rizado pelo blanco.

 

Tuna me mira al pasar con sus ojos tristes inundados por esa mirada nostálgica de agradecimiento que solo algunos perros saben tener. En esos ojos puedo leer el valor de las cosas sencillas, el valor de un hogar donde sentirse seguro.

 

A Tuna la recogimos hace unos años en una carretera secundaria cerca de la aldea del Rocío. Tenía una pierna rota y estaba desnutrida. Al acercarnos intento huir aunque no pudo levantarse. En sus ojos estaba grabado el miedo como en una lápida.

Hace un año se escapó, alguien había dejado la puerta abierta. La encontré al día siguiente en la esquina de la casa con una pierna rota. La misma que la vez anterior. La habían vuelto a atropellar.

 

Se oye pasar una pareja caminando por la calle, les acompaña un hermoso pastor alemán. Tuna se olvida del agua y corre como un rayo hacia la valla. Tuna no es grande. Tuna es una pequeña perra de aguas. Aún así asoma la cabeza entre las tuyas y ladra. Corre de un lado a otro a lo largo de la valla y ladra. No se un ladrido fiero. Tuna es una pequeña perra de aguas, blanca como las casas de Andalucía. Lo suyo es el campo, las marismas, traer las piezas que su amo cobra durante la caza. Aún así ladra. No es un ladrido potente, pero si es un ladrido firme.

Tuna se acerca a mi. Apoya su cabeza en mi regazo y me mira. En su mirada de lluvia brilla un relámpago de orgullo. Recibe las caricias cerrando los ojos y elevando su pequeño hocico al aire, disfrutando del roce de mi piel y de los mil aromas, a azahar, a espliego, a romero y a jazmín que trae el frescor de la noche.

 

De un salto Tuna se incorpora de nuevo y se dirige al cubo con agua situado en la parte trasera del jardín. Junto a su caseta, la que nunca usa. Ni siquiera en los extraños días de lluvia.

 

Pasa al lado de la puerta del jardín. Está abierta. Se sienta delante durante un buen rato. No esta mirando nada en concreto. Tan solo mira hacia fuera. Da un paso hacia delante y olisquea un poco el dintel. Allá fuera huele a libertad.

De vez en cuando gira la cabeza y fija su mirada en donde yo estoy sentado. Puedo leer en sus ojos el vértigo y la duda.

Tuna da otro paso y asoma la cabeza al exterior. Me parece verla sonreír.

Retrocede los dos pasos que acaba de dar y vuelve a sentarse delante de la puerta. La oigo ladrar. Esta vez su tono es diferente. Le tiembla la voz. Me fijo en ella y veo que me mira de nuevo.

Sigue ladrando. Me está ladrando a mi.

 

Me levanto lentamente y me acerco a la puerta. La cierro. Tuna me lame las manos agradecida. La veo alejarse tranquila hacia el cubo de agua. Ahora todo en el jardín está en orden.

 

 

La espera

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El pequeño gorrión abandonó la copa del árbol que habitaba. Realizó un par de picados y vuelos rasantes para desentumecer los músculos más que para lucirse y con un rápido aletear se posó en la cabeza de su amigo el cisne. Le despertó de la siesta con un par de agudos piidos. Me quedé mirándolos y escuché atento su conversación.

-Ahí lo tienes-pía muy serio, queriendo darle importancia a su historia-, sentado en un banco, como siempre, dejando pasar las horas. Mañana, tarde y noche sentado en el mismo banco del parque Tan solo a veces rompe su rutina, se levanta y compra un paquete de palomitas de maíz que comparte con las palomas y los patos del estanque.

Un día debes posarte junto a él. A veces dice cosas interesantes, solo a veces. La mayoría son estupideces. Un día me dijo que los días de sol los patos ladran y que los de lluvia recogen hongos alucinógenos. También esta el día que me pregunto si sabía dónde iban los pájaros que volaban boca abajo. Estuvo una hora y media intentando sonsacarme la respuesta. Así que calcula, habla poco y cuando habla…
Pero en ciertas ocasiones merece la pena escucharlo.

Dice que no tiene prisa, que el paso del tiempo no le asusta.
-Hace tiempo- dice-, hace poco tiempo, me enrolé en el Barco de la Paciencia. En él estoy recorriendo el mar de la vida.
-Hace tiempo- dice-, hace poco tiempo que los demás me abandonaron. Cobardes.
¿Quieres venir conmigo?- pregunta a continuación -. No, pues peor para ti, tu te lo pierdes.
Entonces te mira con una compasión impaciente que hace que te levantes el vuelo y le dejes solo, con las palomas, con los patos.

Es un tipo extraño. Nunca se le ha visto alejarse más allá del quiosco, cuando va a comprar las palomitas. -Palomitas para las palomas- dice con una sonrisa irónica. Y la muchacha que atiende el kiosco del parque se ríe. Quizás por eso él repite el chiste cada vez que va.

Es un tipo extraño, no come, no bebe, no duerme. Sentado, mirando el horizonte. Bueno, el horizonte no porque está ciudad no tiene horizonte. Tu no lo has visto en invierno porque emigras al sur pero lleva aquí casi un año. Por las plumas de mi abuelo, si ni siquiera lo he visto ir al baño.

-Eso será porque no come ni bebe-replico el cisne, hablando por primera vez en toda la tarde.
-Será, pero de qué se alimenta, ¿del aire?-continuó el gorrión-.Porque las palomitas ni las prueba.
Cierto día una señora mayor, le confundió con un indigente y le ofreció algo de comida. La miro y sonriendo le contó que en el Barco de la Paciencia no hace falta comer. Que el tiempo no transcurre con normalidad. -Por eso no me asusta el paso del tiempo- le dijo.

La última vez que hablé con él le pregunte que porqué se había enrolado en ese barco. Me contó que estaba esperando a alguien y que ese era el mejor sitio para hacerlo.
-¿Y a quién esperas?-, inquirí curioso.
-A mi-, contestó

-¿Eso te dijo?-preguntó el cisne muy extrañado
-Ya te dije que era un tipo raro-concluyó el pequeño gorrión.