Amancio González
Escultor. Leones, oriundo de Villahibiera de Rueda. No se me ocurre mejor presentación para él que las palabras del maestro Gamoneda después de tener ocasión de ver alguna de sus esculturas en la sala sita en Casa de Carnicerías.
“Percibí intensamente un espacio artísticamente habitado, o, lo que es lo mismo, una conducta inquietante (significativa sin explicaciones, armoniosa y violenta al tiempo) del volumen obtenido en la lucha y en un pacto escultórico entre el creador y la madera que aún se manifiesta como árbol. El resultado era … clamoroso. Quiero decir: extremado, represadamente convulso y con un algo que propendía a representar lo que por sí mismo no tiene forma: la fuerza, la desmesura, el dolor.”
Es más que probable que La Verdad habite en su trabajo. Qué más se puede pedir.
Palos de Ciego, Enero 2026
Inefable
En la fuente de las ranas ya no hay ranas, pero el agua que la salpica sigue marcando el tiempo con la prisa de un reloj que perdió sus agujas con la certeza de que regresaran algún día.
Regresar al lugar donde un día fuimos, es caminar también hacia adelante como un animal cansado, pocas cosas me desperezan tanto como el olor a infancia, la memoria de una sed antigua se impone y repaso como en un museo cada uno de los escenarios que me atan a ese territorio.
Las ranas te miran antes de saltar y yo me agarro como puedo al niño que fui para volverlas a ver, al fin y al cabo, los ojos que las vieron asombrados por primera vez son los mismos que me han traído hasta aquí, hasta este ejercicio de nostalgia apresurada que intenta no caer en la emoción. Nací en un pueblo pequeño, agrícola y ganadero que practicaba una economía de subsistencia durante el día y durante la noche soñaba.
Debería de haber ranas en la fuente de las ranas, ya no soy un niño eso lo sé, pero el niño que fui estuvo allí y no se ha ido.
Inefable es la palabra que no se puede explicar con palabras.
Amancio González