La nieve

Me despierto sintiendo el olor del invierno, esa mezcla de frío y leña que te retiene entre las sábanas mientras te aferras al abrazo del sueño, sin embargo, lo que ocurre hoy es totalmente distinto, ese olor me lleva a la necesidad indeleble de ponerme en pie.
Mi amiga de los bosques

Tengo la suerte de vivir en el pueblo de mis bisabuelos y de toda mi familia. Un pequeño pueblo en la España despoblada. En la ribera de un pequeño río de montaña con su caudal sin regular por presas ni pantanos. Un río que sigue el curso natural de las estaciones: en primavera ruge de forma alocada y en el verano se remansa en pequeñas pozas transparentes y desaparece debajo de las piedras en algunos tramos. Somos muy pocos, sobre todo en el invierno.
El descanso

Cayó el atardecer de aquel día
como caen los cuerpos atravesados
por una bala en cualquier guerra:
siseó el silencio como un látigo sobre la ira
la parálisis de los miembros fue la calma
y aquella arista afilada del haz de luz
desapareció en la negra pupila de los seres
que sin descanso solo miran.
Un nido

Durante muchos años hemos tenido un nido de “carboneras” sobre una viga, junto a la puerta del jardín. Pajaritos domésticos y fieles, un año tras otro han venido a anidar junto a nuestra puerta.
El mirlo

Tu suerte es un pájaro que tiene
el secreto entre las plumas y canta
mudo una canción desesperada.