Editorial Palos de ciego Nº3
El agua siempre vuelve. A veces invisible, filtrándose entre los surcos resecos, y otras desbordada, inundando riberas y caminos. Su regreso debería ser alivio, pero cada vez más a menudo es aviso y amenaza. Los temporales que anegan los pueblos, las acequias que desaparecen bajo la maleza, los cauces encajonados tras años de abandono recuerdan una verdad que habíamos olvidado: el agua tiene memoria, y no olvida por dónde pasaba.