La nieve

Me despierto sintiendo el olor del invierno, esa mezcla de frío y leña que te retiene entre las sábanas mientras te aferras al abrazo del sueño, sin embargo, lo que ocurre hoy es totalmente distinto, ese olor me lleva a la necesidad indeleble de ponerme en pie.
¡Un palo, un palo!

Son las tres de la mañana. Me he despertado de golpe con la boca pastosa, la nariz reseca y una voz en mi cabeza: ¡Un palo, un palo!