Invierno, guardián del monte herido

El pasado verano, en León, el fuego arrasó montes, historias familiares y paisajes que parecían eternos. Allí donde el fuego rugió durante días interminables, la calma invernal impone una lentitud sanadora. Ahora el monte ennegrecido espera algo más que compasión: espera prevención.
Si te preocupa lo que puede pasar cuando vuelva el calor, lee el presente texto y comparte tu experiencia. ¿Qué se está haciendo en tu municipio para prevenir nuevos incendios? ¿Qué falta por hacer? ¿Qué papel juegan las administraciones públicas y privadas cuando el incendio ya no sale en las noticias?
Mi amiga de los bosques

Tengo la suerte de vivir en el pueblo de mis bisabuelos y de toda mi familia. Un pequeño pueblo en la España despoblada. En la ribera de un pequeño río de montaña con su caudal sin regular por presas ni pantanos. Un río que sigue el curso natural de las estaciones: en primavera ruge de forma alocada y en el verano se remansa en pequeñas pozas transparentes y desaparece debajo de las piedras en algunos tramos. Somos muy pocos, sobre todo en el invierno.
El descanso

Cayó el atardecer de aquel día
como caen los cuerpos atravesados
por una bala en cualquier guerra:
siseó el silencio como un látigo sobre la ira
la parálisis de los miembros fue la calma
y aquella arista afilada del haz de luz
desapareció en la negra pupila de los seres
que sin descanso solo miran.
Pereza

La hegemonía tiene esas cosas, que nunca te pregunta de forma honesta, siempre lo hace desde arriba, nunca para establecer un diálogo justo, sino para demostrarte por enésima vez que estás equivocada.
Amancio González

Amancio González Escultor. Leones, oriundo de Villahibiera de Rueda. No se me ocurre mejor presentación para él que las palabras del maestro Gamoneda después de tener ocasión de ver alguna […]
Editorial Palos de ciego Nº1
El campo se vacía en silencio. Las aldeas se apagan, los caminos se cubren de maleza por desuso, los aperos se herrumbran en los pajares, el adobe llora cuando llueve y nadie lo calma. Aun así, la vida se abre camino: en las manos que siguen sembrando pequeños huertos de hortalizas, en quienes restauran una casa abandonada huyendo de la ciudad, en los vecinos que se saludan en las solitarias calles, en la partida a mediodía, en la cultura que busca huecos por donde colarse.
En la cocina

Antaño se hacía la vida en la cocina. Era el corazón de la casa; no había salas de estar como hoy en día, al menos en mi casa era así, y no era por falta de espacio.
Un nido

Durante muchos años hemos tenido un nido de “carboneras” sobre una viga, junto a la puerta del jardín. Pajaritos domésticos y fieles, un año tras otro han venido a anidar junto a nuestra puerta.
Salón con televisor

“La intemperie es lo ajeno a eso en lo que nos hemos constituido de forma no explícita, eso que nos pone a todos en la plaza a mirar el pinar acojonados porque ha aparecido una columna de humo, es agosto y son las tres de la tarde, joder.”
Mirva Valdeburón

Mirva Valdeburón Viajar entre las páginas de un libro, tratar de entender, rebelarme ante lo injusto, reconocer lo esencial, lanzarme a lo desconocido, tal vez soñar, sonreír e incluso reñir […]