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Palos de ciego

Cuando la menta

Dos personas paseando con un perro por un camino de pueblo

Me mira con sus tristes ojos. Sí, venís gente nueva, pero mira las fiestas: cada uno en su casa y Dios en la de todos; las calles vacías y, por la noche, botellón. Esas no son mis fiestas.