Mañanas idílicas

Esta mañana podía ser una mañana idílica de sábado, con el café lento de la ausencia de horarios. Una mañana idílica en mi cocina idílica, con estufa de leña encendida y ventanas al monte y, al fondo, melancólicos mugidos y ladridos lejanos.
Podía ser todo eso si no estuviera puesta la radio con el recuento de muertos en Gaza, genocidio reality retransmitido en directo ante nuestro estupor y nuestra pasividad; el que calla otorga.