Editorial Palos de ciego Nº10

Nos llaman la España vaciada y me chirría mucho esa expresión; quizá porque cuando miro por la ventana veo casas, huertas, montes, caminos, ganado. Veo al vecino que sale temprano con el tractor, al que abre el bar, aunque esa mañana entren cuatro personas, al jubilado que limpia las hierbas de su lado de la calle, a una mujer esperando el bibliobús y a alguien que acaba de comprar una casa y lleva semanas sacando escombros.
Aquí vive gente.