Editorial Palos de ciego Nº8

Hay palabras que cambian su significado con el tiempo; para algunos, durante siglos, orgullo fue un pecado. Uno de los siete capitales, el que acusa la soberbia del poderoso que se cree por encima de los demás, la arrogancia del que desprecia, la incapacidad para reconocer los propios errores, incluso de exponerlos como virtudes. Pero las palabras hablan de la vida y, como ella, también evolucionan. Hoy, cuando hablamos de orgullo, casi nadie piensa en pecado.