Cuando la menta

Me mira con sus tristes ojos. Sí, venís gente nueva, pero mira las fiestas: cada uno en su casa y Dios en la de todos; las calles vacías y, por la noche, botellón. Esas no son mis fiestas.
Parásitos

No nos damos cuenta de que compartimos este mundo. O sí; somos conscientes, pero nos importa un carajo. Podemos, pero no debemos, y lo que debemos hacer no queremos.”