Viene de lejos

Mauricio, que no es nadie y somos todos, descansa sentado en el banco pegado al muro de su casa. El banco, de buen roble, lo construyó su bisabuelo y ha sustentado las posaderas de todos los Mauricios de la familia desde entonces. El banco y Mauricio aprovechan la sombra de un castaño que lleva allí desde que se construyó la casa; cierra la primavera y se acerca el verano, y si no madrugas, ya no puedes salir a caminar porque el sol te calienta la nuca, así que Mauricio pasa la mañana a la sombra de su castaño, sentado en su banco de roble y apoyado en su gastado bastón, mirando el tiempo pasar.
La paseanta de gatos

Relato sobre los moradores del entorno rural y la precariedad y el abandono a los que se ven abocados. LA PASEANTA DE GATOS.
Conflictos Rústicos

Habitar junto al monte me pone a salvo de una civilización que me araña por dentro
Pijamas

La vecina de enfrente lo usa verde, de franela, yo azul, desparejado, con un jersey viejo por encima. La de más allá, la de las macetas, ya está vestida, a pesar de que sólo se está iniciando la mañana.
Unas son de hogaza crocante, a mí me gusta cruda, casi que sepa a harina, y unas magdalenas.
Salón con televisor

“La intemperie es lo ajeno a eso en lo que nos hemos constituido de forma no explícita, eso que nos pone a todos en la plaza a mirar el pinar acojonados porque ha aparecido una columna de humo, es agosto y son las tres de la tarde, joder.”