El ojo que todo lo ve

Cuando salgo a pasear, a menudo voy al valle; es mi sitio preferido. Para mí, ir allí es como sentarme a una buena mesa (no me refiero solo a las viandas), meterme en la cama con las sábanas recién lavadas o nadar en un cauce a favor de la corriente el día de más calor del verano. Cosas que intento hacer con tiempo, para poder disfrutar de ellas sin luego tener que pasarle la cuenta a nada ni a nadie.