La literatura echa raíces en la Vecilla

Hay algo especial cuando la literatura abandona las grandes ciudades y se instala en un pueblo. Quizá sea porque allí todo sucede más despacio; las conversaciones duran un poco más y son más sinceras, las presentaciones se convierten en tertulias y los libros dejan de ser un producto para renacer como lo que siempre fueron: historias.