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Palos de ciego

Ruedas

Carro

Era inevitable, cada vez que Benjamín empujaba la palanca de cambios en la recta de Camplongo , se acordaba del día en que su abuelo conoció el trigo, en su primer viaje a Campos , un san Miguel.
Disfrutaba mucho acelerando en ese tramo, después de empatar giros, meandros y tirones. Un bache más profundo de lo esperado desajustó el cardán, el automóvil comenzó a balancearse y, como un fuelle agotado, finalmente se paró.

Viene de lejos

Calle de pueblo con vecinos

Mauricio, que no es nadie y somos todos, descansa sentado en el banco pegado al muro de su casa. El banco, de buen roble, lo construyó su bisabuelo y ha sustentado las posaderas de todos los Mauricios de la familia desde entonces. El banco y Mauricio aprovechan la sombra de un castaño que lleva allí desde que se construyó la casa; cierra la primavera y se acerca el verano, y si no madrugas, ya no puedes salir a caminar porque el sol te calienta la nuca, así que Mauricio pasa la mañana a la sombra de su castaño, sentado en su banco de roble y apoyado en su gastado bastón, mirando el tiempo pasar.

Copiar cien veces

Libor abierto en una mesa frente a una ventana

“Así era mi vida: vida de ciudad repetida cien veces cada día. Y yo, obediente, la copiaba y la olvidaba, la copiaba y la olvidaba, la copiaba… rutina, castigo.”