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Palos de ciego

Código de barras

Bosque quemado

Cuando el fuego entra en el monte, el código queda grabado sobre la tierra.
La factura la pagan el bosque, los animales y, al final, todos nosotros.

Seducción ( o Anestesia general)

Gente esperando la cola del cine

Dijeron que las aguas del Esla cantaron algo previamente.  Desde todos los rincones de la villa y alrededores se escucharon sonidos ancestrales. Asomada a la ventana veo una romería de figuras que caminan a una. ¿Tienen un rumbo fijo?  Las miro y parpadeo varias veces, se asemejan a un ejército derrengado, destellos quebradizos quizá de las últimas almas guerreras que defendieron esta nuestra tierra. Algunos me resultan familiares, son ellos, los que habitamos hoy mezclados con…. Pero ¿qué hacen?, ¿a dónde van?

Cada ascua moribunda por separado forjó su fantasma en el suelo

Árboles quemados

Me vine al monte para habitar, por fin, esa choza de bruja que difusamente añoraba desde siempre. Para ser de las brujas que guardan el territorio, que lo protegen, como los Benandantti, esos que nacían vestidos con el saco amniótico sin romper, esos que celebraban aquelarres dormidos cada uno en su cama, esos que protegían las cosechas. Cristianos de bien hasta que su poder fue tal que fueron a la hoguera con el resto de amotinados del sistema.

Del agua que quiero beber

Bosque

Hace tiempo que La Fuente del Segundo Valle dejó de ser una oquedad en el suelo llena de agua fresca en cuyo fondo se podía ver cómo manaba. Cuando me agachaba a beber, antes de posar los labios en el agua, observaba de cerca aquel brotar con tanta atención… Y sin atreverme a tocar por si acaso interrumpía algún encanto extraordinario.

Que no arda lo nuestro

Mujer rezando frente a un monte ardiendo

Para que Zeus vigile la llama eterna del Olimpo
Para que Prometeo nos proteja del fuego
Para que Hermes encienda su fragua
Para que Romano se vuelva a quemar
Para que no arda Paris

San Juan

Paisaje de montaña

Diálogo interno con sensaciones y emociones ante un día señalado en el año, a lo largo de una vida

Invierno, guardián del monte herido

Imagen de montañas nevadas con un gigante de hielo agarrado a los arboles y gente trabajando el monte

El pasado verano, en León, el fuego arrasó montes, historias familiares y paisajes que parecían eternos. Allí donde el fuego rugió durante días interminables, la calma invernal impone una lentitud sanadora. Ahora el monte ennegrecido espera algo más que compasión: espera prevención.
Si te preocupa lo que puede pasar cuando vuelva el calor, lee el presente texto y comparte tu experiencia. ¿Qué se está haciendo en tu municipio para prevenir nuevos incendios? ¿Qué falta por hacer? ¿Qué papel juegan las administraciones públicas y privadas cuando el incendio ya no sale en las noticias?