San Juan
Palos de Ciego Nº7 -Julio/2026- Marta Gómez

“Las ilusiones son para el alma lo que la atmósfera es para la tierra.
Quita ese dulce aire y la planta se marchita, el color se apaga”.
V. Woolf. Orlando (1928).
No es volver ahí, es volver a entonces.
¿Imposible? ¿Todo racional y cartesiano? ¿Im-po-si-ble?
Si desde el III milenio a.C. en la península Ibérica hay dólmenes y otras estructuras megalíticas con función funeraria y ritual. La mayoría de ellos con orientación Este para celebrar los solsticios.
Si con ellos sacralizaban un lugar en un tiempo.
Si nuestros antepasados dedicaron esfuerzos para realizar tareas que no implicaban cubrir una necesidad básica.
Si se propiciaba ese momento para estar juntos —¿miedo? ¿superstición? ¿esperanza? —.
Si, tal vez, se escucharon los primeros cuentos.
Si, es posible, se danzaron los primeros pasos rodeando una hoguera.
¿Cómo no ser, hoy, la niña que, abrazando sus piernas, besa sus postillas de las rodillas y mira el cielo?
¿Cómo no ser, hoy, el joven que toca las campanas y con los ojos brillantes volverá a casa de día?
¿Cómo no ser, hoy, el viejo de piel curtida que fuma Ducados y enciende la chispa?
¿Cómo no creer, hoy, que existe la magia?
¿Cómo no vamos a sentir —aquellos y nosotros— que, en estas noches de verano y de San Juan, estamos todos de nuevo?