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Palos de ciego

Río Porma

Palos de Ciego Nº7 -Julio/2026- Pilar Llamazares

Río Porma

Las riberas del Porma están tranquilas, casi nadie baja a acompañar a este río de aguas frías, rápidas y transparentes, su desembocadura está muy cerca y quiere llegar rápido para morir en el Esla que es el que en adelante llevará la fama aunque el Porma le da el agua.

Me siento en la orilla, cierro los ojos, quiero escuchar el transcurrir del agua, el canto del mirlo con su voz aflautada y sus ricos matices, el sonido de los chopos, sauces, alisos cuando mecen sus hojas y así permanezco un rato hasta que me desconcentro y los abro para ver si puedo distinguir a las nutrias que son tan escurridizas que no logro divisar ninguna, sí percibo los saltos de las pocas truchas que quedan, antaño delirio de los pescadores que formaban parte del coto de pesca de esta zona. Truchas riquísimas criadas en un río de aguas limpias y gélidas que los pescadores extraían de sus entrañas. Este torrente riega las tierras fértiles de este valle y por ello los campesinos están muy orgullosos de sus cosechas, de que sus tierras sean la mayoría de regadío.

No es un río al que los enamorados vayan a declarar su amor. Podría decirse como Machado pero refiriéndonos al Porma,

Río Porma, río Porma, nadie a acompañarte baja, nadie se detiene a oír tu eterna estrofa de agua…

Afortunadamente tampoco es un río que invite a poner fin a una vida de sinsabores como es el río Pisuerga a su paso por Valladolid o como el río Drina, que atraviesa la península de los Balcanes, lo recuerdo porque leí un libro titulado un puente sobre el río Drina donde Fata, la protagonista, acaba sus días saltando desde el puente.

El Porma a su paso por el Puente Villarente tiene un Puente con veinte ojos que fue construido en época romana pero solo queda de él la reconstrucción que se hizo en el siglo XVI, hay que bajar a las laderas para poder disfrutar de la vista entera del puente y atravesar la pasarela de peregrinos para ver correr el agua como si fuese a una competición de Fórmula Río.

A su paso por el término municipal de mi pueblo no hay pasarela, antaño en verano se agostaba y pasábamos a pie hasta los pueblos vecinos donde tenemos familia y disfrutábamos de las fiestas. Muchas veces se ha solicitado una pasarela, porque ya se sabe que los puentes unen, pero las autoridades han hecho oídos sordos.

Los afluentes más importantes de este río son el Curueño y el Moro. Como escribió Julio Llamazares del Curueño, el Porma también es el río del Olvido al igual que el Curueño. Tanto la madre como el hijo son ríos arrinconados.

Sigo sentada en la orilla, hoy no quiero comparar mi vida con la corriente que no se detiene, desecho la idea y me llega a mi memoria las incontables veces que he intentado hacer el salto de la rana con las piedras planas y las pocas veces que lo he conseguido. Me pongo a observar a esos insectos patinadores de agua que hacen cantidad de kilómetros a lo largo del día. Se acabó el tiempo, debo regresar a casa, no encuentro a nadie por el camino. La soledad del río y del mundo rural.

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