¿Quién quema el monte?

Entramos en el mes de septiembre y ya los últimos coletazos del verano parecen percibirse, especialmente en la luz que acompaña nuestros días, pues parece que las temperaturas, propiciadas por este cambio climático que tenemos encima, tan negado por algunos, aún nos deparan días de calor no propios de estas fechas. El verano avanza hacia su término estacional y en nuestras tierras quedan por doquier las profundas cicatrices que los incendios han ido dejando aquí y allá, mientras aún corremos peligro de que se abran otras nuevas.
III Feria del libro de La Vecilla

III Feria del libro de La Vecilla Tejiendo palabras1 La Vecilla 18 y 19 de julio 11:30 a 14:00 18:00 a 21:30
Las primeras bibliotecas circulantes

Comenzaba, el mes pasado, mi participación en esta revista hablando de la relación cultura-pueblo cuando, pocos días después, tuve la oportunidad de asistir a una reunión de clubes de lectura rurales en un entorno tan mágico y tan relacionado con la misma como es el MIHACALE, de Gordoncillo; porque si hay un pueblo que en los últimos años ha apostado con todo su empeño por apoyar la cultura, y en especial la relacionada con la literatura y otras artes, no es otro que este, al que ya le dedicaremos su propio espacio un poco más adelante.
Clubes de lectura rurales, auténticos guardianes de nuestra cultura literaria.

Comenzaba, el mes pasado, mi participación en esta revista hablando de la relación cultura-pueblo cuando, pocos días después, tuve la oportunidad de asistir a una reunión de clubes de lectura rurales en un entorno tan mágico y tan relacionado con la misma como es el MIHACALE, de Gordoncillo; porque si hay un pueblo que en los últimos años ha apostado con todo su empeño por apoyar la cultura, y en especial la relacionada con la literatura y otras artes, no es otro que este, al que ya le dedicaremos su propio espacio un poco más adelante.
Respirar pueblo, respirar cultura

Hace apenas unos días, exactamente un sábado por la tarde, avanzaba dejando a un lado el embalse del Porma e internándome en tierras de Luna y Babia, en dirección a San Emiliano. Entre sol y nubes, las aguas resplandecían en la cálida tarde que más parecía una tarde de verano apenas turbada por una pasajera tormenta que se alejaba dejando tras de sí una brillante alfombra de infinitos verdes salpicados por el color de las flores que ya anuncian la primavera.