Respirar pueblo, respirar cultura

Hace apenas unos días, exactamente un sábado por la tarde, avanzaba dejando a un lado el embalse del Porma e internándome en tierras de Luna y Babia, en dirección a San Emiliano. Entre sol y nubes, las aguas resplandecían en la cálida tarde que más parecía una tarde de verano apenas turbada por una pasajera tormenta que se alejaba dejando tras de sí una brillante alfombra de infinitos verdes salpicados por el color de las flores que ya anuncian la primavera.