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Palos de ciego

Mirar hacia el cielo

Diferencia milano real y milano negro

En un bonito día de verano estoy sentada a la mesa, después de comer, tomando un té en la pradera. Las golondrinas y los colirrojos que, finalmente, han anidado en la viga de la entrada, trabajan arduamente yendo y viniendo constantemente para alimentar a sus siempre insaciables pollitos.