El valle infinito

La tía Doris había vivido mucho tiempo en el extranjero. Era hermana de mi abuela y ya jubilada había vuelto a su casa para estar tranquila, decía, y sobre todo porque le gustaba más este sol y más todavía el paisaje de su pueblo, Castro del Condado.
Del agua que quiero beber

Hace tiempo que La Fuente del Segundo Valle dejó de ser una oquedad en el suelo llena de agua fresca en cuyo fondo se podía ver cómo manaba. Cuando me agachaba a beber, antes de posar los labios en el agua, observaba de cerca aquel brotar con tanta atención… Y sin atreverme a tocar por si acaso interrumpía algún encanto extraordinario.
El ojo que todo lo ve

Cuando salgo a pasear, a menudo voy al valle; es mi sitio preferido. Para mí, ir allí es como sentarme a una buena mesa (no me refiero solo a las viandas), meterme en la cama con las sábanas recién lavadas o nadar en un cauce a favor de la corriente el día de más calor del verano. Cosas que intento hacer con tiempo, para poder disfrutar de ellas sin luego tener que pasarle la cuenta a nada ni a nadie.
La paseanta de gatos

Relato sobre los moradores del entorno rural y la precariedad y el abandono a los que se ven abocados. LA PASEANTA DE GATOS.