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Editorial Palos de ciego Nº2

Palos de Ciego N2 -Febrero/2026- Editorial

Cuando vuelven las cigüeñas 

Las cigüeñas han vuelto. Su figura blanca y solemne traza espirales sobre los árboles, buscando los mismos nidos que los inicios del invierno deshizo a medias. Su llegada tiene algo de ceremonia antigua, de pacto tácito entre el cielo y la tierra: regresar, habitar, reconstruir. Nadie las llama y, sin embargo, vuelven cada año fieles a un territorio donde el tiempo parece girar sobre sí mismo. Quizá, por eso, su aparición es también metáfora de un país que empieza a preguntarse de nuevo qué significa quedarse, volver o empezar en el campo.

El medio rural comienza 2026 entre incertidumbres y señales de esperanza. A la sangría demográfica se le suman los desafíos climáticos, la falta de servicios y de conectividad, pero también una incipiente revolución silenciosa. Jóvenes que apuestan por proyectos sostenibles, mujeres que emprenden desde pueblos casi vacíos, ganaderos que reinventan los métodos de siempre con tecnología de vanguardia. En esas historias late una convicción que durante demasiado tiempo se despreció: que el campo no es un lugar del pasado, sino un territorio de futuro.

Las cigüeñas, con su testaruda constancia, nos recuerdan que volver no es retroceder. Volver es una forma de avanzar con la memoria. Las aldeas que hace poco parecían dormidas, hoy empiezan a acoger iniciativas cooperativas, talleres culturales, experiencias turísticas respetuosas. Hasta en los viejos caminos –aquellos que se cubrían de maleza– vuelve a escucharse el paso lento de quienes recorren la naturaleza en busca de silencio y de sentido. La ruralidad, tantas veces contada como drama, también puede narrarse como posibilidad.

Pero no basta con mirar el paisaje desde fuera. Hace falta una nueva mirada rural, capaz de integrar producción y cultura, campo y tecnología, tradición y cambio. Una mirada que no infantilice ni idealice, sino que hable de derechos, de gestión del agua, de energía, de vivienda, de equilibrio territorial. Porque sin justicia rural no hay cohesión social posible.

Durante este año, Palos de Ciego quiere seguir siendo testigo de esas transformaciones. Queremos contar los retornos y los comienzos, los aciertos y los tropiezos, los vuelos de las cigüeñas y los pasos de quienes trabajan para mantener viva la vida rural. Lo nuestro no son nostalgias, sino la conciencia de que, en cada nido reconstruido, en cada escuela que reabre, hay una promesa: la de que la vida, pese a todo, continúa.
Dar palos de ciego, quizá, siga siendo un acto de fe. Pero es también una manera de buscar a tientas un futuro compartido. Y como las cigüeñas, seguiremos regresando, porque aquí aún queda mucho por contar.

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