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Palos de ciego

Editorial Palos de ciego Nº10

Logo Palos de Ciego Tintero derramando tinta sobre el texto

Nos llaman la España vaciada y me chirría mucho esa expresión; quizá porque cuando miro por la ventana veo casas, huertas, montes, caminos, ganado. Veo al vecino que sale temprano con el tractor, al que abre el bar, aunque esa mañana entren cuatro personas, al jubilado que limpia las hierbas de su lado de la calle, a una mujer esperando el bibliobús y a alguien que acaba de comprar una casa y lleva semanas sacando escombros.
Aquí vive gente.

Código de barras

Bosque quemado

Cuando el fuego entra en el monte, el código queda grabado sobre la tierra.
La factura la pagan el bosque, los animales y, al final, todos nosotros.

Nina Peñasacra

Fotografía de suelo con sombra de persona

Nina Peñasacra Existen otras formas de dibujar una misma realidad. Tal vez una de ellas sea intentar girar sobre las sombras como un compás, perdiendo parte de la soberanía personal […]

Melquiades González del Rio

Melquiades Gonzalez del Rio

Melquiades González del Rio Nací en Pallide  (Reyero)el 12 de abril de 1944.Estudié primeras letras en la escuela del pueblo.Doce años en los seminarios Menor y Mayor de LeónDiez años […]

Editorial Palos de ciego Nº9

Logo Palos de Ciego Tintero derramando tinta sobre el texto

Llueve. Es el avance del final del verano, del calor, de las vacaciones, de los turistas. El agua, al principio, cae como fruta madura, en goterones perezosos que bombardean la tierra cuarteada y que se evaporan al tocar las superficies candentes. Luego, poco a poco se envalentona y arrecia con fuerza, como un llanto desesperado que se agarra a la garganta hasta no poder más y se desborda.

Seducción ( o Anestesia general)

Gente esperando la cola del cine

Dijeron que las aguas del Esla cantaron algo previamente.  Desde todos los rincones de la villa y alrededores se escucharon sonidos ancestrales. Asomada a la ventana veo una romería de figuras que caminan a una. ¿Tienen un rumbo fijo?  Las miro y parpadeo varias veces, se asemejan a un ejército derrengado, destellos quebradizos quizá de las últimas almas guerreras que defendieron esta nuestra tierra. Algunos me resultan familiares, son ellos, los que habitamos hoy mezclados con…. Pero ¿qué hacen?, ¿a dónde van?

Cada ascua moribunda por separado forjó su fantasma en el suelo

Árboles quemados

Me vine al monte para habitar, por fin, esa choza de bruja que difusamente añoraba desde siempre. Para ser de las brujas que guardan el territorio, que lo protegen, como los Benandantti, esos que nacían vestidos con el saco amniótico sin romper, esos que celebraban aquelarres dormidos cada uno en su cama, esos que protegían las cosechas. Cristianos de bien hasta que su poder fue tal que fueron a la hoguera con el resto de amotinados del sistema.

Rutinas

Puerta

Cogí dos esquinas de la sábana. Al abrir los brazos no abarcaba todo el lateral, no la podía estirar del todo, pero tras el primer doblez, ya sí. La coreografía estaba interiorizada.
Después, cerramos el sofá, de nuevo menguado.
Unos minutos antes, aún habíamos desayunado juntos, pero el colacao sabía a fin y silencio.

A mi abuela le gustaba el fútbol

Abuela planchando con su nieto en una casa de pueblo

Nos ponemos palos en las ruedas nosotros mismos, que buscamos excusas, que hacemos trampas al solitario para ser injustos, para mantener la cabeza alta ante nuestros errores

La poza del río

Paisaje con rio

En los veranos de mi infancia y adolescencia la poza del río siempre ha estado como una imagen central. El río como sensación de libertad. Cuando los baños en la poza eran lo mejor del verano. Siempre el deseo de que acabara el curso cuanto antes para tirar los libros a un rincón.