EL AGUA TIENE MEMORIA
El agua siempre vuelve. A veces invisible, filtrándose entre los surcos resecos, y otras desbordada, inundando riberas y caminos. Su regreso debería ser alivio, pero cada vez más a menudo es aviso y amenaza. Los temporales que anegan los pueblos, las acequias que desaparecen bajo la maleza, los cauces encajonados tras años de abandono recuerdan una verdad que habíamos olvidado: el agua tiene memoria, y no olvida por dónde pasaba.
El campo vive estos últimos años entre la sed y el exceso de agua. Sequías que arrasan cosechas, lluvias torrenciales que desgarran bancales y puentes, embalses vacíos y después desbordados. Cada desastre parece nuevo, pero todos comparten una raíz común: la pérdida de equilibrio entre el paisaje y quienes lo habitan. Hemos rectificado cauces, asfaltado regatos, talado riberas. Ahora el agua busca su sitio, y lo hace con la fuerza de quien ha sido desplazada.
Pero también hay señales de esperanza. Comarcas que recuperan regadíos tradicionales, ganaderos que respetan las zonas húmedas, municipios que restauran los márgenes de los ríos o reforestan con especies autóctonas. Pequeñas políticas locales que enseñan que prevenir no es contener con muros, sino convivir con inteligencia. El conocimiento rural, tantas veces despreciado, sigue guardando las claves de una gestión sensata del terreno.
Cuidar el agua no es solo cuestión de infraestructuras: es una cuestión de mirada. Exige planificar con respeto, escuchar a quienes conocen la tierra palmo a palmo, pensar los proyectos a la escala de la vida rural y no a la del titular urgente. Sólo así evitaríamos que lo que hoy se llama desastre mañana vuelva a repetirse bajo otro nombre.
Desde Palos de Ciego queremos seguir atentos a estas voces que reclaman otra cultura del agua. Una que entienda que cada arroyo, cada pozo, cada manantial forma parte de un cuerpo vivo que nos sostiene. Porque si el agua recuerda, nosotros también deberíamos hacerlo. Dar palos de ciego, quizá, sea aprender a tantear con humildad los cauces del futuro antes de que se desborden.