Palos de ciego

Pijamas

Palos de Ciego Nº 3 -Marzo/2026- Concha Lucas

La vecina de enfrente lo usa verde, de franela, yo azul, desparejado, con un jersey viejo por encima. La de más allá, la de las macetas, ya está vestida, a pesar de que sólo se está iniciando la mañana.
Unas son de hogaza crocante, a mí me gusta cruda, casi que sepa a harina, y unas magdalenas.
La panadera ya nos conoce. Convocadas por el escandaloso claxon diario, se sabe de memoria nuestros pijamas, nuestros pelos de loca. Sabe el aspecto que tenemos recién levantadas, nuestras pintas de estar por casa y lo sabe, no solo de nosotras, sino de todas las del valle. Somos las abuelas, las madres, las hijas, las tías solteras que te encuentras en la cocina por las mañanas, solo que ella es la única que conoce a toda la población del valle con ese grado de intimidad no buscada.
Solo ella tiene esa información acumulada. Esos detalles que sólo se exponen a los más cercanos, a los habitantes de nuestros propios círculos de confianza.
Oigo el claxon de lejos, aporreando los oídos del vecindario. Ahí están, con el pijama, con el jersey echado por encima, y los pelos de loca.
Y allí está ella, recogiendo retazos de nuestra intimidad más secreta, mientras rebusca la hogaza cruda y las monedas del cambio, rumbo a sus siguientes pijamas.

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