La corneja está perpleja

“Cómo están estos humanos de fragmentados con su realidad parcheada, universo patchwork, en el que pueden convivir los mayores destellos junto a las peores inmundicias.”
Mañanas idílicas

Esta mañana podía ser una mañana idílica de sábado, con el café lento de la ausencia de horarios. Una mañana idílica en mi cocina idílica, con estufa de leña encendida y ventanas al monte y, al fondo, melancólicos mugidos y ladridos lejanos.
Podía ser todo eso si no estuviera puesta la radio con el recuento de muertos en Gaza, genocidio reality retransmitido en directo ante nuestro estupor y nuestra pasividad; el que calla otorga.
Conflictos Rústicos

Habitar junto al monte me pone a salvo de una civilización que me araña por dentro
Pijamas

La vecina de enfrente lo usa verde, de franela, yo azul, desparejado, con un jersey viejo por encima. La de más allá, la de las macetas, ya está vestida, a pesar de que sólo se está iniciando la mañana.
Unas son de hogaza crocante, a mí me gusta cruda, casi que sepa a harina, y unas magdalenas.
Pereza

La hegemonía tiene esas cosas, que nunca te pregunta de forma honesta, siempre lo hace desde arriba, nunca para establecer un diálogo justo, sino para demostrarte por enésima vez que estás equivocada.
Salón con televisor

“La intemperie es lo ajeno a eso en lo que nos hemos constituido de forma no explícita, eso que nos pone a todos en la plaza a mirar el pinar acojonados porque ha aparecido una columna de humo, es agosto y son las tres de la tarde, joder.”