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Palos de ciego

La literatura echa raíces en la Vecilla

Hay algo especial cuando la literatura abandona las grandes ciudades y se instala en un pueblo. Quizá sea porque allí todo sucede más despacio; las conversaciones duran un poco más y son más sinceras, las presentaciones se convierten en tertulias y los libros dejan de ser un producto para renacer como lo que siempre fueron: historias.

Viene de lejos

Calle de pueblo con vecinos

Mauricio, que no es nadie y somos todos, descansa sentado en el banco pegado al muro de su casa. El banco, de buen roble, lo construyó su bisabuelo y ha sustentado las posaderas de todos los Mauricios de la familia desde entonces. El banco y Mauricio aprovechan la sombra de un castaño que lleva allí desde que se construyó la casa; cierra la primavera y se acerca el verano, y si no madrugas, ya no puedes salir a caminar porque el sol te calienta la nuca, así que Mauricio pasa la mañana a la sombra de su castaño, sentado en su banco de roble y apoyado en su gastado bastón, mirando el tiempo pasar.

Copiar cien veces

Libor abierto en una mesa frente a una ventana

“Así era mi vida: vida de ciudad repetida cien veces cada día. Y yo, obediente, la copiaba y la olvidaba, la copiaba y la olvidaba, la copiaba… rutina, castigo.”

Una, dos y tres

Plaza de pueblo con enseres en medio de la calle

“Una, dos y tres” es un relato que evoca los rastros improvisados en los pueblos, donde la basura de unos se convierte en tesoro para otros. Entre estribillos de Patxi Andión, surge una reflexión sobre la reutilización, la memoria y la vida compartida en las plazas rurales.

Parásitos

Rebaño de vacas en el campo vigiladas por un lobo

No nos damos cuenta de que compartimos este mundo. O sí; somos conscientes, pero nos importa un carajo. Podemos, pero no debemos, y lo que debemos hacer no queremos.”

Cucaracha

Con la mano abierta, con la mano cerrada, con la mirada torva, con el habla vana, hasta el silencio te para.

«Cucaracha» denuncia la violencia de género. Con un lenguaje duro y cargado de imágenes, retrata el miedo, la humillación y la esperanza de transformación hacia la libertad en una conversación introspectiva de alguien que ve la salida pero no se atreve a abrir la puerta.

Zurrapas

Tres hombres mayores sentados frente a una mesa tomando cerveza y un perro negro bajo la mesa

“Zurrapas” es un relato de bar y de pueblo, donde la voz de un hombre mayor desvela la soledad de décadas y la compañía insustituible de un perro. Un retrato íntimo de las vidas que resisten entre la despoblación y el recuerdo.

¡Un palo, un palo!

Hombre en la cama revisando el móvil con un paquete al lado qeu contiene un palo

Son las tres de la mañana. Me he despertado de golpe con la boca pastosa, la nariz reseca y una voz en mi cabeza: ¡Un palo, un palo!