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Palos de ciego

Agrocultura

Plaza de pueblo vista desde una mesa con un libro y una copa de vino

“Agrocultura” es un relato que confronta los tópicos de la soledad rural con la riqueza cultural de los pueblos. Un viaje de la ciudad al campo que descubre vecinos, libros, música y filosofía en la vida cotidiana, donde la soledad se transforma en compañía.

A mi abuela le gustaba el fútbol

Abuela planchando con su nieto en una casa de pueblo

Nos ponemos palos en las ruedas nosotros mismos, que buscamos excusas, que hacemos trampas al solitario para ser injustos, para mantener la cabeza alta ante nuestros errores

Cuando la menta

Dos personas paseando con un perro por un camino de pueblo

Me mira con sus tristes ojos. Sí, venís gente nueva, pero mira las fiestas: cada uno en su casa y Dios en la de todos; las calles vacías y, por la noche, botellón. Esas no son mis fiestas.

La literatura echa raíces en la Vecilla

Hay algo especial cuando la literatura abandona las grandes ciudades y se instala en un pueblo. Quizá sea porque allí todo sucede más despacio; las conversaciones duran un poco más y son más sinceras, las presentaciones se convierten en tertulias y los libros dejan de ser un producto para renacer como lo que siempre fueron: historias.

Viene de lejos

Calle de pueblo con vecinos

Mauricio, que no es nadie y somos todos, descansa sentado en el banco pegado al muro de su casa. El banco, de buen roble, lo construyó su bisabuelo y ha sustentado las posaderas de todos los Mauricios de la familia desde entonces. El banco y Mauricio aprovechan la sombra de un castaño que lleva allí desde que se construyó la casa; cierra la primavera y se acerca el verano, y si no madrugas, ya no puedes salir a caminar porque el sol te calienta la nuca, así que Mauricio pasa la mañana a la sombra de su castaño, sentado en su banco de roble y apoyado en su gastado bastón, mirando el tiempo pasar.

Copiar cien veces

Libor abierto en una mesa frente a una ventana

“Así era mi vida: vida de ciudad repetida cien veces cada día. Y yo, obediente, la copiaba y la olvidaba, la copiaba y la olvidaba, la copiaba… rutina, castigo.”

Una, dos y tres

Plaza de pueblo con enseres en medio de la calle

“Una, dos y tres” es un relato que evoca los rastros improvisados en los pueblos, donde la basura de unos se convierte en tesoro para otros. Entre estribillos de Patxi Andión, surge una reflexión sobre la reutilización, la memoria y la vida compartida en las plazas rurales.

Parásitos

Rebaño de vacas en el campo vigiladas por un lobo

No nos damos cuenta de que compartimos este mundo. O sí; somos conscientes, pero nos importa un carajo. Podemos, pero no debemos, y lo que debemos hacer no queremos.”

Cucaracha

Con la mano abierta, con la mano cerrada, con la mirada torva, con el habla vana, hasta el silencio te para.

«Cucaracha» denuncia la violencia de género. Con un lenguaje duro y cargado de imágenes, retrata el miedo, la humillación y la esperanza de transformación hacia la libertad en una conversación introspectiva de alguien que ve la salida pero no se atreve a abrir la puerta.