Ventana de campo, ventana de ciudad

Sigo tomando café junto a la fácil ventana que me nombra y no me numera mientras me limpio las uñas de la tierra del huerto que removí ayer.
El cocodrilo ha despertado

Ahora el cocodrilo ha abierto un ojo y nosotros contemplamos un suelo que se ha vuelto enemigo
La corneja está perpleja

“Cómo están estos humanos de fragmentados con su realidad parcheada, universo patchwork, en el que pueden convivir los mayores destellos junto a las peores inmundicias.”
Mañanas idílicas

Esta mañana podía ser una mañana idílica de sábado, con el café lento de la ausencia de horarios. Una mañana idílica en mi cocina idílica, con estufa de leña encendida y ventanas al monte y, al fondo, melancólicos mugidos y ladridos lejanos.
Podía ser todo eso si no estuviera puesta la radio con el recuento de muertos en Gaza, genocidio reality retransmitido en directo ante nuestro estupor y nuestra pasividad; el que calla otorga.
Conflictos Rústicos

Habitar junto al monte me pone a salvo de una civilización que me araña por dentro