Tardes de invierno
Palos de Ciego Nº5 – Mayo/2026 – C.Flantains

(Tardes de invierno, días de lluvia)
Se sujeta la gota de lluvia en el alero.
Cimbrea. Entre la brisa y el abismo se resiste
hasta que se inflama y henchida,
se desprende asumiendo todo el gris del día,
de la estación entera.
Es posible que en su caída, elegante
y perfecto salto hacia el definitivo suelo,
exprese con precisión lo que presiento
en la oscuridad del instintivo razonamiento,
y que no me atrevo ni a soñar:
la parte de esa gota que recorriendo un tramo
del singular abismo,
me define.
( Es esa descompostura común, el mismo sigilo clandestino)
Es posible que cuando se multiplique hasta el infinito,
colmada ya la comunión con el postrimero polvo,
en el suelo tan lejos del alero y de la nube,
deje escapar la primera luz,
la primera esperanza, la primera razón.
Y vea así consumado el vértigo que le dio
tal abismo desde el alero, desde la nube,
desde el mismísimo cielo
( insisto).
Vuelve el silencio de la tarde,
la mirada prendida tras el cristal de la ventana,
el olvido distraído, que reposa sobre la onda
que contra la orilla se extingue sin remedio,
en el embarrado charco.
Ha pasado un instante.
Indago en el transcurrir manso
de los acontecimientos y en este constante presentimiento
que traen los días grises como este. Lejos ya de la gota,
subo la mirada sin premeditación, casi con hastío
como si pudiera leer la respuesta en el cielo,
y vuelvo otra vez a tropezar con el alero,
la gota, la brisa, el henchimiento cimbreante, la caída..