Editorial Palos de ciego Nº4
Palos de Ciego N4 -Abril/2026- Editorial
8 DE MARZO
El pasado ocho de marzo, como cada año, se celebró el Día de la Mujer y miles de mujeres y hombres salieron a las calles a manifestarse para reivindicar el derecho a la igualdad. Lo que ocurre este año es que este movimiento se desarrolla en el marco del genocidio de Gaza y la guerra en Irán. Si a esto le añadimos lo que viene sucediendo con los regímenes represores de Afganistán e Irak, vemos cómo Oriente Medio se ha convertido en un ecosistema perfecto para que la situación de las mujeres, que ya era extremadamente difícil, empeore considerablemente.
En este contexto, el 8M se ha convertido en un acto revolucionario que no solo se limita a reivindicar el derecho a formar parte de la historia por la mitad de la población, sino que también tiene mucho de resistencia heroica y de firmeza frente a la guerra, la violencia y la corriente reaccionaria global.
Pese a las diferencias de criterio entre los diferentes colectivos, surge un feminismo que aboga por la diversidad y traspasa las fronteras. Desde la conciencia, pretende cohesionar a las abuelas silenciosas y firmes como rocas que hicieron posible la supervivencia en los entornos rurales, con las activistas infatigables que con su lucha consiguieron el reconocimiento de una serie de derechos que fundamentan quienes somos y con las jóvenes que quieren formar parte activa del relato de la historia.
Y todas ellas, con su grito, logran dar visibilidad a las mujeres que permanecen silenciadas en regímenes totalitarios. Mujeres que deben ocultar su rostro, su pelo, su cuerpo, su mirada, sus pensamientos, aspiraciones y emociones. Esta violencia silenciosa desemboca en una forma de anulación, de destrucción, de desaparición que consigue deshumanizar a las mujeres, convirtiéndolas en meros objetos. Mujeres que en la práctica son propiedad del marido o del amo, que carecen de garantías de protección y no tienen acceso real a la justicia frente a los abusos que puedan sufrir.
Desde Palos de Ciego, entendemos que se debe garantizar el derecho a una existencia digna de toda la población sin distinción de género. Por ello, desde nuestro entorno rural y despoblado, consideramos necesario sumarnos al sentir del 8 M y alzar la voz para dársela a todas las mujeres del mundo a las que no se les permite tomar decisiones sobre su propia vida y que no son escuchadas, porque lo que no se nombra, no existe. Y lo que no existe no se puede transformar.