Palos de ciego

Una, dos y tres

Palos de Ciego Nº5 -Mayo/2026- Ignacio Chavarría

Una, dos y tres, una, dos y tres, lo que usted no quiera para el Rastro es.

Cuando era adolescente, esta canción —con la voz canalla de Patxi Andión— se me grababa en la cabeza y en el alma. Me hablaba de otros mundos, otras formas de vivir: oscuras, libres, al margen de la sociedad, al filo de la ley. Como esos forajidos de los westerns coloreados que veía de niño.

Aquí, en los pueblos olvidados, cuatro veces al año, con suerte, se desencadena un evento que genera pequeños rastros improvisados. Las casas abren sus estómagos ahítos y vomitan en plazas y calles trastos viejos y pequeños tesoros cubiertos de telarañas, paja y mierda de vaca.

Una, dos y tres, una, dos y tres, lo que usted no quiera para el Rastro es. Esto es el Rastro, señores. Vengan y anímense, que aquí estamos nosotros. Somos Papá Noel.

Cuatro veces al año unos tiran basura, otros recogen oro. Es un juego: el juego de los traperos, chatarreros improvisados que recuperan muebles y enseres viejos y, con paciencia y arte, los reciclan y reutilizan. Cuatro veces al año muchas casas se visten de lujo con lo que otros tiran.

Si usted quiere engañarnos, nos dejamos de NEM. Usted salva su ego y nosotros la piel. Usted se va contento y nosotros —ya ve— nos pagamos la cena con el ego de usted.

Y es que aquí no hay egos, no hay anillos que se caigan de los dedos. Aquí las cosas tienen muchas vidas. Nadie te juzga porque revuelvas la basura; al contrario, el que lo ve se alegra de que el armario de su abuelo se alimente de ropa nueva, de que ese espejo abandonado en el pajar refleje otros rostros, de que la cama que ya no le sirve soporte otros sueños.

En esta época en que nada se reutiliza, en que se fabrica con fecha de caducidad, en que siempre hay un modelo nuevo o un coche mejor; donde las cosas no se arreglan, donde la ropa se usa una vez y se tira, donde las modas cambian a diario… En esta época de mierda, me alegra ver este ciclo vital, esta trashumancia de objetos, cada cuatro años, en las plazas de los pueblos.

Una, dos y tres, una, dos y tres, lo que usted no quiera, pa mi calle es. Una, dos y tres, una, dos y tres, lo que usted no quiera para el Rastro es.

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