Polinizadores
Palos de Ciego Nº8 -Agosto/2026- Monse Robles Castro
Estoy sentada en el jardín, leyendo a la sombra de un saúco. Junto a mí una pared está cubierta por una planta trepadora, verde y espesa, salpicada de flores que aquí llamamos pasionaria. Recuerdo que cuando era niña, mi madre me contaba que la llamaban así porque en la flor aparecen los clavos y la corona de espinas de la pasión de Cristo. Sobre las flores, veo que sobrevuelan muchos abejorros y siento su incesante zumbido. Bzzz, bzzz, bzzz….
No puedo evitar sentirme un poco amedrentada por su oscura presencia. Me acerco a observarlos. Son muy grandes, velludos y negros con reflejos azules ¡Tienen un aspecto terrible! Parecen amenazadores y peligrosos, diríase que todos vienen a picarme y a alimentarse de mi sangre, pero diré, para alivio de todo el mundo, que son inofensivos porque son completamente vegetarianos. Son los llamados “abejorros carpinteros” o “abejorros azules”. Se alimentan del néctar de las flores que liban con su larga lengua. Mientras hacen esto, el polen amarillo se adhiere a su abdomen, y así, cuando se van a otra flor, llevan consigo el germen que hará fructificar a otras.
La gran mayoría de plantas con flores no pueden autofecundarse, sólo producen semillas con la ayuda del viento o de animales que trasladan el polen de la parte masculina de una flor (anteras) a la parte femenina (estigmas) de otra diferente, de esta forma se produce una polinización cruzada que mejora la diversidad genética. Sin la ayuda de estos polinizadores muchas especies no podrían dar frutos, y esto afectaría gravemente a la producción de alimentos.
Estos grandes abejorros pertenecen, por tanto, al grupo de los llamados polinizadores, al igual que los murciélagos y escarabajos, las mariposas, algunas aves, las abejas…Estos carpinteros son insectos solitarios, no forman colmenas o enjambres como las abejas y avispas. Y su incesante trabajo hace fertilizar a la mayor parte de los cultivos del mundo, lo que garantiza la producción y calidad de frutas y verduras y asegura la alimentación de todos los que vivimos en nuestro planeta, tanto humanos como animales.
Desafortunadamente, el número de polinizadores está descendiendo debido a diversos factores, entre ellos el uso de insecticidas, la pérdida de hábitats por la agricultura intensiva, el calentamiento de la Tierra, las especies invasoras, etc.
No deberíamos temer a estos insectos y a los bichos en general, pues todos tienen una labor que cumplir en esta casa global en la que vivimos. Aunque nos pueda parecer increíble, es bueno que existan y hay sitio para todos en nuestro querido planeta.