Palos de ciego

Aquel mundo rural

Palos de Ciego Nº6 -Junio/2026- Pilar Llamazares

Persona con maletas saliendo de un pueblo

Ya hacía muchos años que se veía venir que los pueblos se vaciaban. Los mayores buscaban sus últimos abriles en la ciudad donde envejecer con un centro médico a la vista, cuidadores que no querían desplazarse a los pueblos y otras ventajas que les proporcionasen un futuro más tranquilizador. Los jóvenes habíamos huido en busca de una vida menos incierta.

Las jornadas inacabables en el campo, las tareas añadidas al llegar a casa, todo el mundo tenía algún animal que alimentar para su propia subsistencia y luego a dormir deprisa porque el día siguiente amanecía pronto. Aquello era un sinvivir. Ese mundo rural era endogámico, arcaico, atrasado con una economía de autoconsumo y trabajo y la meteorología que se lleva el esfuerzo de todo un año en un pestañeo; ante todo esto yo me fui a buscar una ventana al mundo siguiendo el ejemplo de otros jóvenes del pueblo y las insistentes recomendaciones de mis padres, estudia, sé alguien en la vida.

Yo me fui y me llevé algunas raicillas, pero la raíz principal quedó allí atrapada con mi infancia, mi familia, mi mundo.

Yo me fui y encontré un mirador al mundo ¿lo hubiera encontrado igual si hubiera permanecido allí?

Volví, se puede decir que mi espíritu siempre estuvo en aquel pedacito rural pero cuando volví ya miraba diferente.

Hoy, paso largas temporadas en esta tierra mía, las condiciones de vida son bien distintas. Mi pueblo que en aquella época estaba tan cerca y tan lejos de la ciudad hoy está al lado. Los medios de transporte podrían mejorarse, pero existen, el internet medio funciona, los Ayuntamientos ofrecen actividades culturales, físicas, ocio…y allí respiro aire, campo y una terrible querencia por esta tierra.

Yo me fui y arrastro en mi mochila ese peso de la responsabilidad de la España rural que pudo haber sido y no fue.

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